Ord 6 B Mc 1: 14-45: Si quieres, puedes limpiarme
Narrador Jesús y sus aprendices de discípulos van recorriendo las aldeas y pueblecitos de los alrededores. Por todas partes se va repitiendo la misma historia: la gente está aplastada por la miseria, por la violencia y por no tener ninguna esperanza de mejorar sus vidas. Sin embargo, al escuchar a Jesús, una pequeña luz empieza a prenderse en sus corazones y en sus comunidades.
Hombre ¿Será que éste es el Libertador que estamos esperando?
Mujer Sus palabras nos dan vida y ánimo para vivirla.
Narrador Está rodeado de mucha gente, cuando se acerca un hombre delgado, pálido y demacrado.
Mujer (SUSURRANDO) Es Jaime. Tiene sida y nadie quiere ni hablar con él.
Hombre Que no se acerque a Jesús, eso puede ser contagioso.
Narrador Pero Jaime se arrodilla delante de Jesús y le suplica:
Jaime Si quieres, puedes limpiarme.
Narrador Jesús siente compasión por él, lo levanta, lo abraza y luego, extiende la mano sobre él, lo toca y le dice:
Jesús Quiero, queda limpio.
Hombre ¿Será posible que lo haya curado del sida?
Jesús En adelante, que nadie te trate con discriminación. Unos estamos enfermos de una cosa y otros de otra. No debemos excluir a ninguna persona, porque sea diferente. Todos y todas debemos unirnos para defendernos de los poderes del mal. Por eso yo he venido a los enfermos, para que sean sanos.
Mujer Entonces, Jesús, tienes que limpiarme también a mí. Soy una mujer pobre, y por eso he sido discriminada toda mi vida. No me dieron estudio. Sólo me dieron trabajo, desde que era una niña. Ahora sigo trabajando, pero me pagan la mitad del lo que les pagan a los hombres que hacen el mismo trabajo.
Narrador Jesús tiene compasión también de ella, la abraza y la pone en el centro.
Jesús Queda limpia. Camina con dignidad y siéntete orgullosa de ser mujer. Que todas las mujeres pobres se unan y den sus aportes para una nueva sociedad. Que sean un ejemplo de creatividad para producir y de solidaridad para que los beneficios lleguen a todas por igual.
Indígena Y yo, Jesús. Por ser indígena me han despreciado y marginado. Hasta me quité el traje de mi pueblo y dejé de hablar mi lengua.
Jesús Tú también queda limpio y únete a la comunidad de gente nueva que está forjando un mundo nuevo, una nueva sociedad. Las raíces milenarias de las culturas ancestrales están iluminando hoy la nueva organización social. En vez de perderlas, hay que revalorizarlas y recuperarlas.
Narrador Es un desfile de gente que ha sido menospreciada toda su vida y ahora empieza a recobrar su dignidad y autoestima.
Jesús No tengan miedo. La unidad les dará el valor para cambiar este mundo y la fuerza para lograrlo.
Pedro Jesús ¿estás organizando una revolución?
Jesús Una revolución pacífica, un movimiento de personas y comunidades que sean capaces de ocupar su lugar en la sociedad y derribe el poder de las armas y del dinero.
Juan Entonces convoquemos a todos los pueblos a unirse a este movimiento.
Jesús Por ahora, no le cuenten a nadie lo que está sucediendo. Porque no todos entienden esta forma de vivir. Lo que tienen que hacer es vivir en comunión con Dios, su Padre que está en el cielo cerca de ustedes, en comunión unos con otros, especialmente con los más despreciados, como los ancianos, las mujeres, los enfermos, los pobres, los niños y jóvenes que viven en las calles… y en comunión con la Naturaleza.
Narrador Pero la gente que ha sido liberada de tantas ataduras, no puede quedarse callada. Empiezan a contar lo que les ha ocurrido y a invitar a los demás a unirse a este movimiento de indignados contra el sistema injusto que los tiene atrapados, invitan a formar este movimiento de gente nueva, que va forjando un mundo mejor, un mundo justo donde todos y todas tienen lugar, son importantes y trabajan en unidad para que a nadie falte lo necesario y puedan vivir con alegría y sencillez.
Pedro Ay Jesús, ya ni podemos entrar públicamente a los pueblos, porque todo mundo te está esperando para que los sanes de sus enfermedades y de todas las cargas del pasado.
Juan Yo creo que debemos aprovechar esta situación para ganarnos a toda la gente y así, más rápido cambiaremos el mundo.
Jesús El cambio no se da de la noche a la mañana. Debe ser un cambio profundo, al interior de cada quien, para que vayan muriendo al egoísmo y naciendo a una vida nueva en el Amor. Y de ahí, a organizarnos para que los pasos que vayamos dando sean bien pensados, asumidos y realizados por todos juntos, hasta lograr cambiar toda la sociedad.
Juan Pero es que no nos dan ni tiempo para planificar.
Pedro No importa dónde nos escondamos. Mira.
Juan Según nosotros, aquí nadie nos iba a encontrar, pero ahí viene un montón de gente.
Narrador En efecto, de todas partes la gente acude a buscar a Jesús, porque les devuelve la dignidad de ser personas y la libertad para vivir una vida en plenitud, como el Padre lo deseó, desde el principio de los tiempos.